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    Flores del Desierto


    En los límites de Ciudad Nueva y la Zona Colonial, encontramos la artesanía solidaria Cayucos: Flores del Desierto, una manera de comenzar a realizar propuestas que se van avanzando en las lecturas comunitarias de la Biblia. Crear espacios de encuentro, de amistad, de acogida… Allí conversamos con Rafael Jiménez, Biblista y animador bíblico, uno de los forjadores del proyecto.
    ¿Cómo nace este proyecto?
    El surgimiento del proyecto está en el deseo de hacer florecer la vida –para utilizar el término flor- en medio de la aridez. Surgió leyendo nosotros un texto de Pedro Riquoy que en su libro Viva la Vida, escribe de sembrar flores en medio del desierto, y en el primer párrafo dice: “A veces la vida luce muy árida, y se siente la impresión de que las únicas matas que crecen en el campo de la misión son los cayucos, cagueyes y otros cactus del mismo tipo…”
    Respondiendo a esa realidad fue construyéndose la idea de esta artesanía solidaria Cayucos: Flores del Desierto, justamente en medio de la crisis, de pérdida de valores apostar por una economía solidaria, por una economía donde los que producen la artesanía reciban los beneficios y no sea un intermediario que se lucre de ese proceso; es un poco como el deseo de este espacio, y junto a las artesanías hemos querido también que hayan otras cosas, hayan plantas de cactus, de cayucos como decía Pedro; nos sorprende cada día la resistencia del cayuco que no necesita una gran atención y cuidado, y sin darnos cuenta con una flor hermosa nos sorprende el día que menos esperamos; se mantiene aguantando una semana sin que le hayas echado el agua que necesita, porque han creado una resistencia… es también como símbolo del espacio. Son ambas cosas que quisiéramos manifestar…