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    Los niños y Dios

    En Familia | Mariely Maxwell: La importancia de enseñar a los niños acerca de Dios.  
    Nuestros niños y adolescentes están cada vez más expuestos a datos erróneos sobre lo que es importante en la vida. En los programas infantiles existe una gran tendencia a las actividades mágicas. Muchos programas infantiles incitan a la violencia. Haciendo que los niños vean natural cosas que de otra forma la rechazarían.
    Hace pocos días me senté con mi hijo menor a ver la televisión y los cartones animados que estaba viendo eran acerca de un niño que quería destruir el mundo. El niño se llamaba “Satán”. Y estaba realizando un conjuro para que iniciara el fin del mundo. Me sentí sumamente preocupada. Le pedí que cambiáramos ese canal. A lo cuál él no respondió muy bien. Terminé apagando la televisión y explicándole porqué no debe ver un muñequito con ese contenido.
    Ser padre en esta era de la comunicación es un poco complicado. Los niños manejan mejor que los adultos las tabletas y las búsquedas por Internet. Aún cuando se tienen programa de control de contenido y filtros de control parental. La verdad es que cuando te aparecen imágenes y contenidos pornográficos con palabras tan sencillas como disfraz.
    Preparar a los más pequeños para poder enfrentarse al mundo que les rodea sin perderse en el trayecto es una ardua labor. Me gustaría compartir una anécdota de algo que me preguntó una amiga de mi sobrinita durante una actividad en su colegio. En la actividad se les hablaba a los niños sobre los milagros realizados por Jesús. La pequeña preguntó: “de dónde papa Dios y Jesús son mágicos”. Se le explicó que los milagros no son magia. Que el poder de Jesús viene de Dios y que Dios es el creador de todo.
    Esta pregunta, de una niña de 6 años, nos hizo pensar en cómo ven el mundo los pequeños. Las películas y programas infantiles están llenos de magia y de color. Los padres debemos instruir a los niños. Explicarles que la magia de la televisión no existe. Pero que tampoco existen las cosas malas que están presentes. Que nuestra realidad es diferente a la que presentan las películas y los muñequitos.
    La relación de nuestros jóvenes con Dios debe ser cultivada como toda planta. Mientras más pequeños le hablemos sobre el amor que Dios nos tiene y las cosas bellas que nos ha dado para que cuidemos, mejor será para ellos. Cada etapa de la vida de una persona es diferente. Y tener la dicha de conocer de Dios desde la más tierna edad no tiene precio.
    Cuando utilizamos la biblia como guía es un poco más fácil la labor de corregir. Sin fanatismo, se lo puedo asegurar, encontramos en las sagradas escrituras un manual práctico para la crianza. Cuando San Pablo nos dice a los padres: “Padres, no exasperen a los hijos” también dice “hijos respeten a sus padres”. Debemos corregir en amor.
    Les puedo asegurar, que personalmente, eso aprendí de mi padre terrenal. Las veces que me corrigió esperó a que se le pasara el enojo. La verdad es que no sé como lo lograba. Peso primero conversaba con mi madre y luego nos corregía. Cuando nos permitimos evaluar con tranquilidad cualquier evento, podemos actuar de una manera más comedida. Lo difícil es lograr controlarnos. No es nada sencillo. Se lo puedo asegurar.
    Por eso muchos expertos hablan sobre la inteligencia emocional. Estamos llamados a aprender y enseñarle a los niños a manejar y controlar sus emociones. Pero ese es otro tema.
    En conclusión, enseñar a los niños acerca de Dios es un deber de todos los padres cristianos. No podemos dejarle la educación en valores a la catequesis. La preparación para la primera comunión es muy importante, así como la de los demás sacramentos. Pero el día a día tiene un valor práctico, debemos enseñarles cuánto nos ama Dios. ADH 781