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    miércoles, 22 de abril de 2020

    Protesta juvenil: crisis del sistema político dominicano

    No es lo mismo ni es igual | Pablo Mella, sj / Instituto Superior Bonó


    Protesta juvenil: crisis del sistema político dominicano

    La suspensión de las elecciones municipales del 16 de febrero pasado detonó una avalancha de protestas sociales en suelo dominicano y en otros países con comunidades dominicanas de cierta envergadura. La novedad del fenómeno no radica tanto en la protesta misma (pues protestas ha habido muchas y de diverso tipo a través de la historia), sino en su liderazgo y su demanda principal.

    La protesta, que tomó como espacio emblemático la Plaza de la Bandera, frente a las oficinas de la Junta Central Electoral, ha sido liderada por una nueva generación juvenil. Por eso, ha estado marcada por su estilo y sus más preciados valores. El contenido principal de su demanda ha sido la democracia, algo nunca visto en la historia dominicana.

    En esta ocasión creo pertinente reflexionar acerca de este fenómeno esclareciendo y aplicando una categoría central de la ciencia política, a saber, la noción de sistema político. La afirmación central que pretendemos exponer es la siguiente: la protesta juvenil que hemos presenciado los dominicanos es un síntoma de la crisis en el sistema político. Una vez explicado esto propondremos algunas pautas para la acción.

    La irrupción de una nueva generación

    Existe un consenso social en suelo dominicano para afirmar que la protesta social masiva contra la suspensión de las elecciones municipales del pasado 16 de febrero ha sido obra de los jóvenes. Pero, ¿de cuáles jóvenes estamos hablando? Esta es la cuestión.
    La pista para responder a esta pregunta me la dio la pancarta que aparece en la siguiente imagen:
    ¿De cuál generación “equivocada” se trata? Juego con las palabras del cartel a mi manera. Quienes no somos entendidos en las distinciones de generaciones que hace la mercadotecnia norteamericana solemos decir que los jóvenes de hoy son los millennials o “generación Y”. Sin embargo, los mercadotécnicos hablan ya de dos generaciones más, posteriores a los millennials: se trata de los centennials, o “generación zeta”, y de los “zeta 2” o “generación T”. En cuanto a fechas, los millennials corresponden a los nacidos entre 1980 y 1996; los centennails han nacido entre 1996 y 2010 y los T han nacido alrededor de 2010. En el caso dominicano por las vicisitudes políticas y sociales, podemos establecer el corte generacional entre millennials y centennials en torno a 1990. Bajo este supuesto, calculamos que los dominicanos entre 10 y 30 años de edad representan un poco más del 26 % de la población dominicana. Es decir, 1 de cada 4 dominicanos pertenece a la generación centennial. Han sido ellos los que han liderado las protestas sociales en el mes de febrero de 2020.

    Para seguir caminando como sociedad, conviene que tomemos en cuenta algunas de las características que distinguen a los centennials de la generación que les precede. Lo primero, es que son más realistas: están preocupados con la vida cotidiana, con su realidad laboral y con el futuro. Lo segundo, son más eficientes y prácticos: saben resolver problemas por su cuenta, porque se instruyen rápidamente a través de “tutoriales” que encuentran en internet. En tercer lugar, se trata de la primera generación nativa digital; usan las redes sociales para convocarse y ventilar sus asuntos. En cuarto lugar, son enemigos de los jefes, de los mesías políticos; por el contrario, aman las asambleas descentralizadas, las reuniones de pares. Quinto, valoran en extremo la transparencia, la sinceridad, y rechazan la doblez. Por último, son muy sensibles a los temas medioambientales (por ejemplo, espontáneamente se vieron organizar grupos descentralizados que limpiaban la Plaza de la Bandera una vez terminadas las manifestaciones).
    Los carteles que exhibían los jóvenes que protestaban coinciden con estas características. Nuestra conclusión es que estos carteles contienen los temas más importantes que debemos atender como sociedad en los próximos años. Además, dado el contexto en que fueron escritos y exhibidos, podemos decir que se trata de auténticas tareas de la democracia que necesitamos.

    Una clave de interpretación: crisis del sistema político

    Lo que ha sucedido entre nosotros puede compararse con fenómenos similares en otros países. Ciertamente tiene sus peculiaridades, como todo acontecimiento histórico, pero también tiene elementos comunes. Por ejemplo, dos rasgos que se repiten son la convocatoria a través de las redes sociales y la organización espontánea y reticular (en forma de red). También pueden identificarse dos cualidades negativas: el discurso antipolítico y la inconsistencia en el compromiso. Detengámonos en estos dos aspectos que ensombrecen un poco el horizonte.

    Se conoce como “antipolítica” la actitud de rechazo radical hacia las mediaciones tradicionales de la política, como lo son los partidos políticos y las figuras que representan públicamente al Estado. Estas mediaciones son expulsadas de las manifestaciones de manera enérgica e irreverente. En las manifestaciones de la bandera ha habido mucho de esto. Igualmente, el gesto se ha repetido en las tentativas de mediación tradicionales comandadas por líderes religiosos.

    Por otra parte, un rasgo típico de las generaciones del internet es su incapacidad para mantenerse concentrados en una tarea por cierto tiempo. Si bien las nuevas generaciones nativas digitales son capaces de armar movilizaciones en dos días con un derroche de creatividad icónica, tienen serias dificultades para centrarse pacientemente en una actividad y enfrentar un problema de larga duración. Esto explicaría, junto al coronavirus, la alta abstención que hubo en la jornada electoral del 15 de marzo, sustituta de la suspendida en febrero. En el nuevo certamen electoral apenas votó en torno a un 40% de la población. Es decir, la abstención fue de un 60%. ¿Y no se decía en las protestas que le habían robado una de las cosas más sagradas al pueblo dominicano, que es el derecho a votar? ¿Y no han dicho muchos que comenzaba una nueva etapa política en la democracia dominicana? Pues bien, parece que este pueblo optó por no cumplir con este deber sagrado apenas unas semanas después de reclamarlo masivamente. Necesitamos seguir reflexionando.

    Entendemos que el segundo considerando de la ley electoral dominicana contiene los elementos necesarios para entender la crisis política por la que atravesamos. Leemos:

    Considerando segundo: Que la soberanía popular queda expresada a través del sufragio popular, por lo que la organización y el fortalecimiento del proceso electoral y de las instituciones que intervienen en la misma, es pieza fundamental para garantizar el sistema democrático y la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas expresadas en el sufragio.

    El problema es que las instituciones con que contamos actualmente, incluyendo los comportamientos cotidianos, no vehiculan adecuadamente la voluntad popular, que es el núcleo de la vida democrática.
    Por eso podemos decir que la protesta que protagonizó la juventud dominicana desde la Plaza de la Bandera, extendiéndose gracias a internet incluso a otros países con población migrante dominicana, es síntoma de la crisis en el sistema político dominicano.
    Las ciencias políticas vienen en nuestra ayuda para entender mejor lo que implica esta afirmación. El punto a esclarecer es este: ¿qué entienden los politólogos cuando hablan del sistema político?
    Como en otras discusiones científicas, no existe una definición única de sistema político. Proponemos la siguiente definición sintética. Comencemos por la definición de sistema. Un sistema es un conjunto de elementos interrelacionados que actúan con vistas a una finalidad común. Política es la actividad humana orientada a los asuntos públicos y a la gestión del Estado. Un sistema político se puede definir como el conjunto de elementos que interactúan en un territorio determinado para procurar el bien común a través de la organización del Estado.

    Los elementos del sistema político son los siguientes: los diversos actores (individuales y colectivos) con sus respectivos intereses, las instituciones, las normativas oficiales o leyes y la cultura política.
    El sistema político pauta la manera en que se conquista el gobierno, es decir, la manera en que se accede a la administración del Estado. Además, imprime un sello en la forma en que se ejerce ese gobierno. De ahí la importancia de las leyes, en especial de la Constitución, que constituyen las normas comunes aceptadas por los actores en sus afanes por hacer prevalecer los valores que dan sentido a sus vidas. El sistema político dominicano se define como “esencialmente civil, republicano, democrático y representativo” (Constitución Dominicana 2010, art. 4).

    Decir que existe una crisis en el sistema político significa principalmente tener el convencimiento de que las normas comunes y las instituciones existentes a nivel nacional son incapaces de canalizar lo que pide la población mayoritaria, que es nuestra generación Z. Los jóvenes dominicanos no se sienten bien representados. Por eso, mientras no se persiga eficazmente la corrupción, no se respete la división de poderes, no se organice la carrera de la función pública, no se revise la ley electoral y de partidos, ni se organice la economía de tal modo que se generen puestos de trabajo decentes y actividades productivas ecoamigables, seguiremos teniendo a los jóvenes de esta generación liderando las protestas en las calles exigiendo más democracia. ADH 844




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